Bailén y Waterloo (que han tomado esos nombres de derrotas napoleónicas) reconstruyen ante un muchacho el gran duelo de Reikiavik: el campeonato del mundo de ajedrez que allí disputaron, en plena Guerra Fría, el soviético Boris Spasski...

Reikiavik es una obra sobre el ajedrez, ese arte que, como la vida misma, consiste en memoria e imaginación. También es una obra sobre la Guerra Fría. Y es, ante todo, una obra sobre hombres que viven las vidas...