España, para crecer como país, ha de fijarse el objetivo de mejorar la educación de sus ciudadanos y la formación de sus científicos. Para ello, hay que hacer posible que crezca una nueva generación de científicos, al tiempo que hay que formar nuevas generaciones de ciudadanos desde la escuela.

Esto se planteaban personas como Santiago Ramón y Cajal, presidente de la Junta para la ampliación de Estudios ("al carro de la civilización española le falta la rueda de la ciencia), y Alberto Jiménez Fraud, director de la Residencia de Estudiantes, cuando decidieron hace un siglo poner en marcha los laboratorios que la Junta mantuvo durante veinte años (1916-1936), en lo que conocemos como el Pabellón Transatlántico de la Residencia de Estudiantes.

El director del Laboratorio de Fisiología –el lugar donde comenzó su formación como investigador el Premio Nobel Severo Ochoa– era un joven y brillante científico llamado Juan Negrín, a quien Santiago Ramón y Cajal convenció para rechazar magníficas ofertas y aceptar hacer este trabajo por su país. En el laboratorio de Negrín se reunían a tomar café algunos residentes, como el pedagogo Ángel Llorca y el pintor y poeta José Moreno Villa. De la evocación de éste desde su exilio mexicano parte la obra que aquí se presenta, que sobrevuela diez años de aquel lugar mágico. A través de la relación entre el joven Ochoa y su maestro, trato de reflexionar sobre el diálogo que el científico –por extensión, todo intelectual– mantiene con el mundo que lo rodea.

Por la memoria de Moreno Villa pasarán personas relacionadas de una u otra forma con la Residencia, como Ángel Llorca, Severo Ochoa, Francisco Grande Covián, Santiago Ramón y Cajal, José Moreno Villa, Justa Freire, Juan Negrín, Miguel de Unamuno o Marie Curie. La sola evocación de esos nombres habla de un lugar, en Madrid, que hizo de la inteligencia su única bandera. Cuando digo mi patria, pienso en la Residencia de Estudiantes.

La colmena científica o El Café de Negrín
13 de octubre a 14 de noviembre de 2010

Sala de la Princesa (María Guerrero)

EQUIPO
ARTÍSTICO

José Ramón Fernández (Texto), Ernesto Caballero (Dirección), Curt Allen Wilmer (Escenografía), Patricia Hitos (Vestuario), Juan Gómez-Cornejo (Iluminación), Álvaro Luna (Videoescena), Peret (Diseño de cartel), David Ruano (Fotos), Paz Producciones (Videoclip)

Producción Centro Dramático Nacional | Residencia de Estudiantes