La idea de la que se partió, para dar sentido unitario a lo que desde un principio no era más que un rompecabezas, fue la de llevar al escenario la magnanimidad, la inmensa comprensión que el autor mostraba por sus personajes; de esa bondad surgió la idea de premiar a aquellos pobres nuestros, tan tiernos como mezquinos, con todo tipo de loberías y juegos de azar.

Sin trastocar en absoluto ninguno de los finales de Chéjov, les iba añadiendo otros –evidentemente ilusorios– que iba configurando al narrador, ese músico seductor, seducido, que es el único de los veintitantos personajes que aparecen en escena al que no le importa el dinero, y que, quizá por eso, está dispuesto a regalarlo a manos llenas.

El punto al que se llega es la Patagonia, lugar en el que finalmente acaba la función. En La ruleta rusa hay labor de dramaturgo; es decir, manipulación de materiales ajenos, acomodación de personajes al reparto predeterminado, añadido de ingenios, chistes, palabras y todo tipo de elementos que puedan facilitar el ritmo escénico y la cercanía de lo expuesto al público receptor.

Enric Benavent

La ruleta rusa
24 de noviembre a 19 de diciembre de 2010

Teatro María Guerrero, sala de la Princesa

EQUIPO
ARTÍSTICO

Basado en textos de Anton Chéjov, Enric Benavent (Texto), Luis Bermejo (Dirección), Mónica Boromello (Escenografía y Vestuario), Eduardo Vizuete (Iluminación), Walter Lusarreta (Composición musical), Peret (Diseño de cartel), Daniel Alonso (Fotos), Paz Producciones (Vídeoclip), Teatro El Zurdo (Producción)