Realidad (The Real Thing), es no sólo una de las mejores obras de Stoppard, sino, probablemente, una de las mejores piezas dramáticas del teatro británico de los últimos años del siglo XX [...]

En Realidad encontraremos muchas de las características de la escritura stoppardiana, y muy especialmente los diferentes niveles de «teatro dentro del teatro» que, si bien presentes en muchas de sus obras, son utilizados aquí de forma magistral. Así, además de algunos guiños a Wilde, Shaw, Coward y, de una manera más evidente a La señorita Julia de Strindberg, nos encontraremos con el clásico ‘Tis Pity She’s a Whore [¡Que lástima que sea puta!], de John Ford, como parte integral de un texto que revolotea alrededor del intento de definir lo que es «real». [...]

Nos atreveríamos a afirmar que encontraremos también en Realidad los primeros y quizá únicos atisbos de autobiografía que Stoppard se atreve a introducir en toda su producción teatral. [...] quizá también, por ese carácter autobiográfico, encontraremos en la obra elementos que nos hacen pensar en Stoppard como un autor comprometido políticamente, o que, al menos, intenta cuestionar algunas de las posturas más radicales de otros dramaturgos contemporáneos. [...] Stoppard [...] huye del peligro de banalizar el discurso político con tópicos vacíos de contenido. Como afirma su alter ego Henry en un momento crucial de la obra:

«Las palabras no se merecen que nadie las maltrate así. Las palabras son inocentes, neutras, precisas… describen esto, significan aquello. Si las cuidas puedes construir puentes sobre la incomprensión y el caos. […] No, no creo que los escritores sean sagrados, pero las palabras lo son. Merecen respeto. Si consigues poner las palabras adecuadas en el orden adecuado, puedes hacer que el mundo se agite un poco».

De entre las muchas opiniones o lecturas que el espectador puede extraer de The Real Thing –y son, indudablemente muchas– quizá esta reflexión sobre el valor de las palabras, sobre la utilidad del lenguaje, sea, desde nuestro punto de vista, uno de los aspectos más significativos de la obra. Una obra, en suma, que como afirmó el prestigioso crítico Michael Billington, en The Guardian, y nos parece una acertada y oportuna conclusión, «combina la complejidad estructural con el dolor y la pasión».

JUAN V. MARTÍNEZ LUCIANO

Realidad
28 de enero a 7 de marzo de 2010

Teatro María Guerrero

EQUIPO
ARTÍSTICO

Juan V. Martínez Luciano (Versión), Natalia Menéndez (Dirección), Alfonso Barajas (Escenografía), María Araújo (Vestuario), Iván Martín (Iluminación), Luis Miguel Cobo (Música), Mariena Omedes (Video), Isidro Ferrer (Cartel), Paz Producciones (Videoclip)