¡La vanguardia! Aquello me fascinó desde chico, y había nacido en el año 24 del siglo pasado. ¡Qué bella, qué optimista, qué alegre, qué soñadora y fantástica me parecía aquella vanguardia de los años veinte y principios de los treinta cuando ya tenía esa misma edad. ¿Se dan ustedes cuenta? Stravinsky, Ravel, Alban Berg, André Breton, Max Ernst, Dali, Buñuel... ¡todo a un tiempo! O todo seguido.
Pues bien: Tórtolas, crepúsculo y... telón es un homenaje a aquella vanguardia, de la que yo me sentí heredero, un homenaje crepuscular y epigonal a mis maestros. Ojalá pueda resucitar, por mi esfuerzo, algo de aquel tiempo feliz, tan abierto a la audacia como al ensueño.

Todavía era joven cuando la escribí; pero, cuando hace poco, se hizo una lectura dramatizada en la Sociedad General de Autores, comprobé que lo nuevo y lo sorprendente no habían desaparecido del todo y, ahora, era la vanguardia clásica, la vanguardia histórica, ya asumida y apreciada por el espectador español más común, como lo hace con Alberti, con Buñuel o Dalí, de quienes dichosa y fatalmente me siento su retoño.

Pero, si algún estudioso de mi obra, como Komla Aggor –Universidad de Cleveland, Ohio– la considera un ejemplo de «posvanguardia» –al fin pienso que con toda razón– esto me vuelve más contemporáneo y más vulnerable, pues he aquí otro modo de juzgar mi obra, con menos tolerancia y más exigencia, como algo nuevo, que aún espera otro veredicto, como si la hubiera escrito ayer mismo.

FRANCISCO NIEVA

Tórtolas, crepúsculo y… telón
6 de mayo a 20 de junio de 2010

Teatro Valle-Inclán

EQUIPO
ARTÍSTICO

Francisco Nieva (Dirección), José Hernández (Escenografía), Rosa García Andújar (Vestuario), Juan Gómez Cornejo (Iluminación), Paz Producciones (Videoclip)

Producción Centro Dramático Nacional